La compañía del Teatro Umbral presenta la gran obra del año “El Mercader de Venecia”, la famosa novela del autor británico William Shakespeare, escrita entre los años 1596 y 1598. La adaptación y dirección de esta propuesta para público familiar, que se podrá ver del 10 al 19 de octubre, corre a cargo de Hugo Riveros, quien, con un elenco de más de quince jóvenes actores, pone en escena esta historia donde el valor del oro puede llegar a pesar más que la vida misma.
En el contexto social actual, donde aún persisten brechas estructurales y desigualdades sociales, El Mercader de Venecia sigue siendo un clásico de la literatura universal y del teatro, destacado por su complejidad y controversia que despiertan sus temas, nos conduce a reflexionar sobre la xenofobia, la justicia y los prejuicios propios de la realidad peruana. A través de personajes como el mercader Antonio, el marginado Shylock y la astuta Porcia, la obra refleja los matices que condicionan al ser humano: la venganza y la codicia, la lealtad y el sacrificio, la justicia y el perdón respectivamente… Y cada una de estas personalidades se convierte en un lente para examinar problemas históricos y dolorosamente vigentes en el entorno social de hoy en día.
Cuatro siglos después, esta obra sigue siendo un espejo que nos confronta. Y en un país como el Perú —diverso, culturalmente rico, pero también desigual—, sus preguntas resuenan con fuerza: ¿cuánto valen la vida, la palabra o la diferencia en una sociedad que mide todo en términos de poder y dinero? El mercader de Venecia nos invita a mirar de frente nuestras propias contradicciones, recordándonos que los clásicos no sobreviven por antigüedad, sino porque siguen hablando de nosotros.
Sobre la obra: un clásico atemporal
La icónica obra de Shakespeare nos introduce a una bulliciosa Venecia, donde la lealtad se pone a prueba cuando el próspero mercader Antonio, con sus embarcaciones perdidas en el mar y a pedido de su amigo Basanio para conquistar a la bella Porcia, debe recurrir al prestamista Shylock, un hombre marginado y resentido. Lo que comienza como una promesa termina en un pacto escalofriante: una libra de carne del mismo Antonio. La obra plantea un dilema moral perverso: ¿Qué sucede cuando la letra fría de la ley se enfrenta a la sangre y la misericordia?
